24.08.19
Sábado | 23:23 hs

El clásico tucumano que terminó entre abrazos y milangas

Un grupo de amigos armó un picadito imperdible para palpitar el Atlético - San Martín. Hubo bombas, humo y papelitos en los recibimientos. Al final, aparecieron las familias y la noche siguió en un bar.
Acá no hubo mucho misterio con la formación, ni especulaciones con la estrategia. Se pusieron de acuerdo rápido, y comenzaron a trabajar para que sea una fiesta única.

Un grupo de amigos que desde hace más de cinco años se junta a jugar al fútbol organizó un clásico tucumano único en "Yo Claudio", un predio con canchitas ubicado en la esquina de San Luis y Güemes, en Yerba Buena.

"Cuando tiramos la idea todos se prendieron, y ahí nomás el grupo de whatsapp se dividió en dos grupos más, uno de cada equipo, y empezamos con los preparativos", comenta Marcelo, uno de los "Cirujas" que se calzó los cortos este jueves.

La salida a la cancha de los planteles incluyó humo, papel picado y trompetas. También hubo cargadas y gritos en contra, claro, pero siempre con la confianza que se tiene entre amigos.





El partido fue vibrante de principio a fin. El "Santo" se puso en ventaja y pintaba para un triunfo cómodo. "Íbamos ganando 6 a 3 y ellos empezaron a levantar. Se pusieron las pilas y nos terminaron empatando", agrega el integrante del equipo Santo.

"Queríamos hacer algo diferente y demostrar que se puede vivir un clásico en paz. Fue muy divertido porque la gente que andaba por la zona se quedó a ver el partido y se re prendió con la idea. De repente teníamos hinchada también", agrega Facundo, uno de los "Decanos" que protagonizó la remontada.

La crónica periodística del evento dirá que el partido terminó 6 a 6, y que Atlético formó con Mariano López Figueroa, Facundo López Figueroa, Pedro Turcati, Nicolás Martín, Lucas López, Cristian Zamorano y Facundo Salvatierra, mientras que San Martín tenía en sus filas a Luis Carrizo, Marcelo Rivas, Alfredo Bollea, Matías Bollea, Miguel Turcati, Francisco Martínez, Hernán Orellana, Juan José Martínez y Ramón García Zavalía.

Sin embargo, según coinciden los protagonistas, lo mejor de todo llegó una vez que el administrador de las canchitas le bajó el telón al partido porque se había terminado el turno. Hubo abrazos y carcajadas de todos los colores, y una sorpresa más. Algunas novias, familiares y amigos se habían acercado al lugar y juntos partieron hacia una conocida sanguchería de la zona. Hubo milangas y brindis hasta altas horas de la noche, con un mensaje que no distingue de camiseta. "Que lo de este sábado sea en paz". ¡Que así sea!