19.04.19
Viernes | 03:24 hs

Yerba Buena siempre tuvo ese “no sé qué”

El emprendedor y deportista Máximo Decoud, relata cómo fue su infancia y actual juventud en Yerba Buena. El año pasado fue distinguido por la municipalidad por su desempeño en nado en aguas abiertas.
Yerba Buena siempre tuvo ese “no sé qué”
El emprendedor y deportista Máximo Decoud, relata cómo fue su infancia y juventud en Yerba Buena. El año pasado fue distinguido por la municipalidad por su desempeño en nado en aguas abiertas. 
“Yo soy del Yerba Buena en el que andábamos en patas en los baldíos haciendo chozas” recuerda  Máximo Decoud, conocido por sus amigos y familiares como “Maqui”. Con 32 años vividos en la “Ciudad Jardín” reconoce que siempre tuvo una fuerte conexión con el deporte. Es emprendedor en el área de Comunicación y Marketing.  Nació y creció  junto a sus cinco hermanos en el barrio los Tarcos, Yerba Buena. 
El año pasado la Municipalidad de Yerba Buena lo distinguió junto a otros 26 deportistas locales por su desempeño en nado en aguas abiertas. 
 “Viví un sólo año en pleno centro y volví… porque estaba muy acostumbrado a la vida al aire libre, la tranquilidad y la montaña. Además mi grupo de amigos estaba acá, gran parte de mi familia estaba acá. Mudé mi casa y  mi oficina a Yerba Buena porque no quería saber nada con vivir en el centro”, relata. 
Y agrega: “Me mudé al Corte por el estilo de vida que te brinda vivir al pie de la montaña,  con la naturaleza, con la yunga  y para practicar deporte.  A demás de hacer natación, practica Running, Trekking y Monuntain Bike. 
¿Desde cuándo practicas deporte?
Siempre tuve una conexión con el deporte, pero tuve altibajos.  Llegué a pesar 135 kilos, son 45 más de lo que peso ahora, tuve épocas en las que realizaba deportes y tuve épocas de mucho sobrepeso y ahí fue cuando me hizo un clic la cabeza y me empecé a dedicar de una manera consciente y ordenada a la actividad física. Ahí acomodé mi cuerpo y mis ideas. A los 11 años competí mi primer Trasmontaña.
¿Qué es lo que te gusta más de Yerba Buena?
Principalmente mis vínculos. Crecí  y me crié con amigos de Yerba Buena, no sólo del colegio sino por el simple hecho de que éramos de Yerba Buena, formábamos como un a comunidad a nivel deportivo, a nivel cultural.
Yerba Buena siempre tuvo ese “no sé qué” que va más allá de lo que algunos piensan, lejos de lo que es la zona comercial de la Perón  o los shoppings.
Yo soy del Yerba Buena en el que andábamos en patas en los baldíos haciendo chozas, de la época en la que nos peleábamos por quién era el jefe del  Percy Hill y lo manejaba. Cuando todavía no lo habían cerrado y tenía las pistas de bicicleta adentro. Eso siempre me gustó.
¿Qué cambios en Yerba Buena te llamaron la atención en los últimos diez años?
El crecimiento comercial, ese crecimiento desmedido a nivel urbano, el crecimiento descontrolado de los countries que no tiene regulación. Pero paralelamente también vi un crecimiento de lo que es la conciencia deportiva. Uno sale a las 19 horas por la Perón cualquier fin de semana o una siesta que no haga calor y se ven 200 atletas corriendo, 300 ciclistas es una brutalidad. Uno cree que solo están en la Perón, pero también están en El Corte y en la zona de San Pablo.
Por otro lado, el orden del tránsito en los últimos 10 años se descontroló mucho.  Pero hace tres comenzó a tomar forma con el uso de los semáforos, lomos de burro y señalizaciones, hoy lo veo con agrado.
¿Qué le cambiarías a Yerba Buena?
El orden sobre las dos avenidas principales, la Solano Vera necesita un cambio profundo y siento que se están haciendo parches. Si bien son obras civiles importantes, no es el cambio profundo que necesita Yerba Buena. 
Atender las zonas más desfavorables porque yo ahora estoy sentado, viendo  un verde espectacular pero hay zonas con mucha marginalidad donde la droga está avanzando un montón. 
En la diagonal siempre hubo gente muy agradecida y trabajadora, pero ahora eso está cambiando,  está avanzando la delincuencia y la droga como en todos los lugares.
Me di cuenta que la natación marcó un punto de inflexión en mi vida en cuestión de salud mental y física me dio valores que me fortalecieron como emprendedor.
Sería muy importante que  en Yerba Buena haya una pileta de natación climatizada pública para los chicos. En Rosario hace 30 años la natación  es valorada como el futbol, en todas las escuelas está, en todos los barrios hay una pileta.
Es una herramienta de salida fuerte y al estar solo entrenando, te lleva a meditar, y a atravesar un proceso de autoconocimiento muy interesante. Una hora escuchando solamente tu respiración.

“Yo soy del Yerba Buena en el que andábamos en patas en los baldíos haciendo chozas” recuerda  Máximo Decoud, conocido por sus amigos y familiares como “Maqui”. Con 32 años vividos en la “Ciudad Jardín” reconoce que siempre tuvo una fuerte conexión con el deporte. Es emprendedor en el área de Comunicación y Marketing.  Nació y creció  junto a sus cinco hermanos en el barrio los Tarcos. El año pasado la Municipalidad de Yerba Buena lo distinguió junto a otros 24 deportistas locales por su desempeño en natación en aguas abiertas.

 “Viví un sólo año en pleno centro y volví… porque estaba muy acostumbrado a la vida al aire libre, la tranquilidad y la montaña. Además mi grupo de amigos estaba acá, gran parte de mi familia estaba acá. Mudé mi casa y  mi oficina a Yerba Buena porque no quería saber nada con vivir en el centro”, relata. Y agrega: “Me mudé al Corte por el estilo de vida que te brinda vivir al pie de la montaña,  con la naturaleza, con la yunga  y para practicar deporte.  A demás de hacer natación, practica Running, Trekking y Monuntain Bike.

¿Desde cuándo practicas deporte?

Siempre tuve una conexión con el deporte, pero tuve altibajos. Llegué a pesar 135 kilos, son 45 más de lo que peso ahora, tuve épocas en las que realizaba deportes y vivía una vida muy ordenada y tuve otras épocas de mucho sobrepeso y ahí fue cuando me hizo un clic la cabeza y me empecé a dedicar de una manera consciente y ordenada a la actividad física. Ahí acomodé mi cuerpo y mis ideas. A los 11 años competí mi primer Trasmontaña.

¿Qué es lo que te gusta más de Yerba Buena?

Principalmente mis vínculos. Crecí  y me crié con amigos de Yerba Buena, no sólo del colegio sino por el simple hecho de que éramos de Yerba Buena, formábamos como un a comunidad a nivel deportivo, a nivel cultural.Yerba Buena siempre tuvo ese “no sé qué” que va más allá de lo que algunos piensan, lejos de lo que es la zona comercial de la Perón  o los shoppings.

Yo soy del Yerba Buena en el que andábamos en patas en los baldíos haciendo chozas, de la época en la que nos peleábamos por quién era el jefe del  Percy Hill y lo manejaba. Cuando todavía no lo habían cerrado y tenía las pistas de bicicleta adentro. Eso siempre me gustó.

¿Qué cambios en Yerba Buena te llamaron la atención en los últimos diez años?

El crecimiento comercial, ese crecimiento desmedido a nivel urbano, el crecimiento descontrolado de los countries que no tiene regulación. Pero paralelamente también vi un crecimiento de lo que es la conciencia deportiva. Uno sale a las 19 horas por la Perón cualquier fin de semana o una siesta que no haga calor y se ven 200 atletas corriendo, 300 ciclistas es una brutalidad. Uno cree que solo están en la Perón, pero también están en El Corte y en la zona de San Pablo.

Por otro lado, el orden del tránsito en los últimos 10 años se descontroló mucho. Pero hace tres comenzó a tomar forma con el uso de los semáforos, lomos de burro y señalizaciones, hoy lo veo con agrado.

¿Qué le cambiarías a Yerba Buena?

El orden sobre las dos avenidas principales, la Solano Vera necesita un cambio profundo y siento que se están haciendo parches. Si bien son obras civiles importantes, no es el cambio profundo que necesita Yerba Buena. Atender las zonas más desfavorables porque yo ahora estoy sentado, viendo  un verde espectacular pero hay zonas con mucha marginalidad donde la droga está avanzando un montón.

En la diagonal siempre hubo gente muy agradecida y trabajadora, pero ahora eso está cambiando,  está avanzando la delincuencia y la droga como en todos los lugares.

Hablando puntualmente de deporte, la zona de la avenida Perón, punto neuralgico para estas actividades, esta mal señalizada y esto expone tanto al deportista como al conductor (ya sea de auto o motos). En la zona de la Hoya, hicieron "zonas deportivas" pintadas de color verde pero el deportista y el transeunte en general no saben como utilizarla ya que no cuentan con señaleticas.

Me di cuenta que la natación marcó un punto de inflexión en mi vida en cuestión de salud mental y física me dio valores que me fortalecieron como emprendedor.

Sería muy importante que  en Yerba Buena haya una pileta de natación climatizada pública para los chicos. En Rosario hace 30 años la natación  es valorada como el futbol, en todas las escuelas está, en todos los barrios hay una pileta.Es una herramienta de salida fuerte y al estar solo entrenando, te lleva a meditar, y a atravesar un proceso de autoconocimiento muy interesante. Una hora escuchando solamente tu respiración.