27.06.19
Jueves | 09:04 hs

Denuncian nuevos ataques de inhibidores de alarmas en Yerba Buena

Un vecino fotografió el momento justo en que una persona abordaba un vehículo ajeno para apropiarse de elementos en su interior.
“Ocurrió ayer a la vuelta de un conocido bar de calle Florida primera cuadra (la del banco Francés). Un hombre se bajó de su camioneta, puso alarma, pero mediante la utilización de inhibidores de alarma no se activó. Ni bien se alejó de la camioneta, este hombre que aparece en la foto subió al vehículo y salió rápidamente”. Así describió el hecho ocurrido este jueves, en plena avenida Aconquija casi esquina La Florida Sur, una víctima más de la inseguridad que se vive estos últimos meses en Yerba Buena.



Los inhibidores de alarmas comenzaron a ser un problema en la ciudad desde hace casi tres años, allá por 2016, cuando la Policía logró desbaratar una banda que operaba con los dispositivos tecnológicos en calles internas.

A fines del año pasado, esta práctica delictiva se trasladó al estacionamiento de un conocido shopping, ubicado en el acceso Este de la ciudad. Una pareja se dedicaba a robar los autos que quedaban detenidos por horas en la playa de estacionamiento, donde la vigilancia es escasa. Su detención fue posible, sin embargo, a la grabación de las cámaras de seguridad del establecimiento.


Cómo funcionan los inhibidores de alarmas

Los delincuentes esperan cerca y utilizan un dispositivo que genera un ruido electrónico que interfiere la conexión del cierre centralizado y la llave, lo que inhibe la señal.

Desde la Policía de la Ciudad explican que en realidad lo que sucede es que los dueños de los autos nunca cierran: aunque aprietan el botón, no accionan la alarma ni el cierre centralizado.

Los blancos suelen estar en shoppings, estacionamientos de supermercados y avenidas donde a veces la garantía del sonido o la confirmación del cierre es imperceptible.


Cómo evitar caer en la trampa

La clave, explican los especialistas, es una sola: verificar que la puerta haya quedado efectivamente cerrada y no confiar a la distancia. Los dispositivos que compran los delincuentes generan un ruido en la conexión. Para ello, los delincuentes compran equipos, cuyo costo puede ser de apenas 500 pesos, que funcionan en la misma frecuencia que las alarmas para interferir la comunicación.